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jueves, 24 de octubre de 2019

Cómo sufren los hijos las peleas de los padres


 Cómo sufren los hijos las peleas de los padres



Un estrés continuo en un niño puede desencadenar problemas en su desarrollo y rendimiento cognitivo. Lo que les supondría una disminución en capacidades como la atención, la concentración y la resolución de conflictos. En los hogares conflictivos, los niños tienen un mayor riesgo de desarrollar este tipo de problemas.
Las discusiones entre las parejas son algo habitual, ya que siempre se presentan desacuerdos y diferencias de opinión que son generadores de disputas. El problema reside en cómo se abordan estos enfrentamientos, si se hace desde el respeto o se tiende a resolver con peleas de manera que una discusión se convierta en una batalla campal.
Las discusiones más conflictivas, sobre todo cuando son frecuentes, dejan una huella desfavorable en los niños que las presencian. Sin embargo, las discusiones que se hacen desde el respeto resultan ser positivas para los niños, ya que se convierten en un modelo de cómo gestionar un desacuerdo.
Los niños son seres indefensos que ante las peleas o las fuertes discusiones se sienten culpables y lastimados.

El peligro de las discusiones delante de los hijos

Los padres que tienen problemas por resolver han de saber que sus hijos perciben esta tensión entre ambos. Es necesario procurar resolver las diferencias en un lugar apropiado, a ser posible nunca delante de los hijos, ya que estos se sienten culpables y frustrados ante la imposibilidad de hacer algo.
Para evitar estas situaciones frente a los hijos es necesario calmarse y no «actuar en caliente» ante las ofensas que sintamos como tal. Lo adecuado es plantear los debates con más tensión lejos de la mirada curiosa de los niños, sobre todo cuando el desacuerdo es anticipable o previsible.
Los niños que presentan habitualmente fuertes disputas entre sus padres tienen más dificultades para enfrentarse y responder ante las situaciones difíciles.


El estrés que generan las peleas de los padres

El estrés que suponen las peleas de los padres pone en riesgo la salud de sus hijos. Existen trabajos científicos que alertan de los daños que supone para los hijos ser testigos de peleas recurrentes en su entorno familiar.
Como padres esto es algo que hay que tener en cuenta. Nuestras discusiones pueden afectarles gravemente y pueden de alguna manera condicionar su salud física y mental en la edad adulta. Este riesgo es innecesario,  sabiendo que las medidas que puede protegerles son sencillas y están basadas en el autocontrol.
Los niños recuerdan estos hechos como historias desagradables en sus vidas, y esto les perjudica a su vez en la regulación de sus propias emociones.

Protegiendo a los hijos de nuestros conflictos

Si bien es cierto que las discusiones son inevitables entre las parejas, también pueden regularse para que no resulten violentas. Cuando el conflicto se convierte en una lucha, hablamos también de una agresión para quien la presencia. Evitar este tipo de discusiones no solo es recomendable, sino que es necesario por el bien de la pareja y por el de los hijos.
Lo beneficioso y saludable en este caso es poder dar ejemplo a los hijos a través de las diferencias y conflictos que se presenten en la relación. Los niños pueden beneficiarse al tener un modelo para resolver los conflictos de una forma adecuada.

Valores como el respeto, la comprensión, la escucha y la asertividad siempre tienen la oportunidad de entrar en juego en una discusión.
Así, los conflictos y las discusiones, inevitables en cualquier relación, pueden convertirse en una oportunidad para dar ejemplo a los hijos de cómo han de solucionarse los conflictos y de cómo se puede alcanzar soluciones a través del compromiso y el respeto.

De este modo, cuando la disputa se sale de tono es conveniente pedir disculpas a los hijos y comprometerse a no volver a repetirlo, ya que como hemos dicho antes esto supone una agresión para ellos.
Los conflictos, las peleas de los padres, lo tanto no siempre son algo que haya que evitar. Lo importante en este caso es el modo en cómo se discute. Podemos transformar esta situación en una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a gestionar los conflictos y puedan intercambiar opiniones sin llegar a la agresión y los insultos.

Aprendizaje por imitación


Uno de los primeros aprendizajes que tiene lugar en los niños es el aprendizaje por imitación. Para ellos, los padres son sus referentes, así pues, imitarán todo lo que hagan. Si observa que sus progenitores solucionan los problemas a gritos, el niño procesará esa información y en un futuro podrá utilizarla. ¿De qué modo? Solucionando los problemas a gritos porque así lo ha visto en sus padres.

Si los niños aprenden a solucionar los desencuentros a través de peleas, no sólo les traerá sufrimiento siendo niños, sino también de mayores. No tendrán herramientas para enfrentar situaciones que les supongan un problema y podrían optar por la vía de la discusión. De este modo no sólo harán sufrir a los demás sino que ellos también se verán afectados.
Como afirma el equipo de Nohemi Romo (2008), «la distorsión en el ambiente común cambia también de manera significativa la personalidad que se forma en el niño». La distorsión de la que hablan se trata de la violencia entre padres y la influencia en la personalidad del niño. El estudio de estos autores refleja que ser testigos de peleas entre padres influye en la forma de ser de cara al futuro. Y una de estas causas es por el aprendizaje por imitación.



Fuente: La mente es maravillosa escrito por Rafa Aragón

miércoles, 25 de septiembre de 2019

El amor romántico contemporáneo, ¿Fantasía o realidad?


¿Qué es el amor? El amor es una niebla que quema con la primera luz del día de  la realidad. 


                                                                                                                                             Bukowski

El amor sentido, idealizado es diferente al amor realizado, ese que se traduce en actitudes y conductas. Este último, es el que nutre, y también del que menos se habla y del que pocos tienen suficiente expertise.

El amor romántico está construido de sueños y fantasía, esas que nacen y pueden expirar en quien las crea, sin alcanzar nunca a quien van dirigidas. 

“No puedo vivir sin ti”

La frase puede escucharse "mona", y estar cargada de dramatismo, pero en realidad se vivió y se vivirá con y sin esa persona.

Sacar esta frase de la poesía para llevarla a la realidad podría traducirse en una  obsesión (se han hecho infinidad de películas al respecto pero parece que no aprendemos). Las relaciones saludables se dan entre seres individuales e independientes que libremente deciden compartir espacios y tiempos con otra persona.

“Siempre juntos”

Si bien en alguna etapa de nuestro desarrollo requerimos una cercanía constante (como cuando éramos bebés), al crecer alcanzamos la autonomía e independencia indispensables para hacernos cargo de nosotros mismos. Pretender representar nuevamente ese estado pseudo-simbiótico en la relación de pareja puede terminar asfixiando a alguna de las partes, así como dar pie a conductas destructivas.

Muchas ´personas creen que firmar un contrato matrimonial la relación de pareja se hace inextinguible y el otro pasa a ser algo más que una posesión. Si bien, el matrimonio da fe de un deseo de compromiso a largo plazo, dicho compromiso requiere estarse ratificando por la voluntad de ambas partes. 

“El amor es para siempre”

El amor que motiva a construir la pareja es un sentimiento que en un principio surge sin la consciencia ni voluntad de quien lo siente, a esta experiencia se le denomina "enamoramiento". Con el tiempo, el enamoramiento va perdiendo intensidad, dejando a la decisión voluntaria de las partes continuar o terminar la relación. Esta expresión consciente es lo que  propiamente sería el "amor", el cual requiere voluntad y consenso.

Para mantener ese "SÍ QUIERO" de la otra persona, se necesita trabajo constante de ambas partes; así como un sin fin da habilidades personales que para desarrollar y continuar creciendo y alimentando el amor .

A veces sucede que incluso los amores verdaderos se desmoronan porque las personas tienen objetivos y prioridades  distintos, que les mantienen en caminos separados. Mantener el amor activo es un trabajo en equipo.


“El amor es sacrificio”

En algunas ocasiones, los cambios, las circunstancias de  la vida, obligan a hacer  "sacrificios". Quien   se beneficia de ellos debe recordar en todo momento, que no es un derecho otorgado, sino una concesión  a corto plazo y que de alguna forma deberá compensar para no crear un desbalance irreparable en el dar y recibir de la pareja


Es común que como prueba de compromiso y amor un miembro de la pareja se aleje de sus amigos o familia, deje de hacer algo que le gusta, o incluso, renuncie a su trabajo. Una relación que exija estás renuncias dejará de cuidar y nutrir a quien se ve obligada a realizarlos

“El amor lo puede todo”

Desde la intención posiblemente lo pueda todo, pero desde la complejidad de la existencia no lo logra ni lo resuelve todo.

Las parejas de larga duración suelen establecer compromisos sólidos, mismos que están sustentados en elementos independientes del sentir, tales como: hijos, obligaciones financieras, relaciones laborales, etc. En algunas ocasiones, serán estos elementos los que sean el pegamento de los miembros de la pareja más que el sentimiento de  "amor". En este caso, para algunas personas, la sola presencia del elemento “compromiso” sin el amor, no será suficiente y pueden decidir, a veces con dolor, que no continuarán con la relación.


La vida tiene tantas vueltas y recovecos que resulta ilusorio pensar que solamente con amor se puede resolver todo.
Fuente: Familias

miércoles, 25 de marzo de 2015

EL VINCULO ROMÁNTICO

¿El amor nace o se construye?
Consulté mi reloj y eché una mirada al río que serpentea por el corazón de San Antonio, observando las lanchas de excursión que pasaban serenamente. Esperaba a mi amiga Joyce, quien debía reunirse conmigo en un pequeño café para un desayuno tardío. Hacía un año que no nos veíamos, desde que ella se mudara a Texas para dedicarse a la abogacía. Y empezaba a parecerme que tampoco en esa oportunidad nos veríamos: ella estaba demorándose mucho y yo estaba nerviosa por el seminario que estaba dictando (mi excusa para visitar San Antonio), pues era el primero de la tarde. Estaba ya disponiéndome a marcharme cuando apareció Joyce y se dejó caer en la silla, frente a mí, algo desaliñada.
-Discúlpame por llegar tarde -dijo, con su encantador acento sureño-, pero tengo una excusa que te calentará los oídos. - Se inclinó por sobre la mesa para susurrar: -Desde que salí para ir al trabajo, ayer por la mañana, no había vuelto a mi casa. Por eso tuve que desviarme para cambiarme de ropa. He estado toda la noche despierta, haciendo el amor. Esta vez va en serio. Por fin me he enamorado de verdad. Ya sé que es muy repentino. Parece una locura, ¿no? Pero es amor.
Calló momentáneamente, mientras la camarera nos llenaba las tazas de café, y se lanzó en los detalles de su recién descubierto romance.